¿Quién fue Nicodemo?
Nicodemo aparece exclusivamente en el Evangelio de Juan, donde es presentado como fariseo y principal entre los judíos — miembro del Sanedrín, el supremo consejo religioso y judicial de Jerusalén. Su nombre es de origen griego y significa "victoria del pueblo". Su posición en la sociedad era considerable: erudito, respetado, influyente. No es un personaje secundario. Es un hombre que tiene todo que perder.
Esa tensión lo define. Tres veces el Evangelio de Juan lo coloca en escena, y cada aparición marca un paso más hacia la luz — aunque su primer movimiento fue deliberadamente hecho en la oscuridad.
La Conversación de Medianoche
El encuentro que hizo famoso a Nicodemo está registrado en Juan 3. Fue a ver a Jesús de Nazaret de noche — un detalle que Juan casi con certeza intenta como símbolo tanto como hecho histórico. Ya sea por cautela, por deseo de una conversación sin interrupciones, o por temor al juicio de sus colegas, Nicodemo se acercó en privado. Abrió con una concesión: "Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede hacer estas señales que tú haces si Dios no está con él."
"Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna." — Juan 3:16
Lo que siguió fue uno de los diálogos teológicamente más densos de toda la Escritura. Jesús habló de nacer "de nuevo" — o "de lo alto" — una frase que confundió a Nicodemo y que ha ocupado el pensamiento cristiano desde entonces. La conversación no produjo una resolución clara, ninguna declaración de fe, ninguna conversión dramática. Nicodemo volvió a desaparecer en la noche. Pero algo había quedado sembrado.
Una Voz en el Consejo
Nicodemo reaparece en Juan 7, cuando los principales sacerdotes y fariseos envían guardias a arrestar a Jesús y estos regresan con las manos vacías, impresionados por sus palabras. En el acalorado intercambio que sigue, Nicodemo interviene — con cuidado, apelando a la ley, sin revelar su postura: "¿Acaso nuestra ley juzga a un hombre sin oírle primero y sin saber lo que ha hecho?" Es silenciado con desprecio. Sus colegas lo desestiman, preguntando si acaso él también es de Galilea. No dice nada más. Pero habló. En aquella sala, en aquel momento, eso no fue poca cosa.
En la Cruz y en el Sepulcro
La última aparición de Nicodemo es la más reveladora. Tras la crucifixión — tras el momento en que incluso la mayoría de los discípulos habían huido — Nicodemo dio un paso al frente. Se unió a José de Arimatea para solicitar el cuerpo de Jesús ante Poncio Pilato y trajo consigo una cantidad extraordinaria de mirra y áloe, cerca de treinta y tres kilogramos, digna de un entierro real. Juntos envolvieron el cuerpo y lo depositaron en un sepulcro nuevo.
Fue un gesto de enorme riesgo personal. El hombre que una vez vino de noche actuó ahora a plena vista, asociándose públicamente con un hombre ejecutado y condenado por el mismo consejo del que formaba parte. Cualquiera que fuera su fe, Nicodemo eligió, al final, ser contado entre quienes honraron a Jesús de Nazaret.
Legado y Significado
Nicodemo ha fascinado a los lectores durante dos mil años precisamente porque resiste toda categorización fácil. No está entre los Doce. No hace ninguna confesión de fe explícita en el texto. Y sin embargo, el Evangelio de Juan — el más teológicamente deliberado de los cuatro — le otorga tres escenas y el versículo más citado de la Biblia. El cristianismo oriental lo venera como santo. Su fiesta se celebra el 2 de agosto en el calendario ortodoxo.
Perdura como figura para quienes se acercan a la fe con cautela, con inteligencia, a su propio ritmo — y que, cuando el momento lo exige, descubren que han avanzado más de lo que creían.