Jesús de Nazaret

El Mesías

¿Quién fue Jesús de Nazaret?

Jesús de Nazaret es la figura más influyente en la historia del mundo occidental. Nacido en el seno de una familia judía en la Palestina ocupada por Roma, es el personaje central del cristianismo, una fe que creció desde un pequeño movimiento en Judea hasta abarcar a más de dos mil millones de seguidores en todo el mundo. Los cristianos creen que es el Hijo de Dios, la segunda persona de la Santísima Trinidad y el cumplimiento de las profecías mesiánicas registradas en las Escrituras hebreas. Los historiadores coinciden ampliamente en que fue un predicador y maestro judío del siglo primero cuya vida y muerte transformaron el mundo antiguo.

Según los Evangelios, Jesús nació de María, Madre de Jesús, en Belén, concebido por obra del Espíritu Santo. José de Nazaret, carpintero, ejerció como su padre y guardián terrenal. El relato de su nacimiento — la Natividad — es una de las historias más reconocidas de la cultura humana. Creció en Nazaret, en la región de Galilea, y salvo el episodio de su visita al Templo de Jerusalén a los doce años, los Evangelios guardan silencio sobre su vida temprana.

Ministerio, enseñanza y milagros

Jesús inició su ministerio público alrededor de los treinta años, tras su Bautismo a manos de Juan el Bautista en el río Jordán. Ese momento, descrito en los cuatro Evangelios, marcó el inicio formal de un ministerio que duraría aproximadamente tres años. Reunió a doce discípulos — entre ellos Pedro el Apóstol, Juan el Apóstol y Judas Iscariote — y recorrió Galilea, Samaria y Judea predicando, sanando y realizando lo que sus seguidores describieron como milagros.

Sus enseñanzas resultaron radicales para su época. El Sermón del Monte, pronunciado ante multitudes en una colina de Galilea, expuso una visión moral centrada en la misericordia, la humildad y el amor a los enemigos. Hablaba en parábolas — relatos breves y vívidos que encerraban una profunda sabiduría ética y espiritual. Sanó a los enfermos, devolvió la vista a los ciegos y, según el Evangelio de Juan, resucitó a Lázaro. Estos actos convocaron a grandes multitudes y, en igual medida, despertaron la sospecha de las autoridades religiosas de Jerusalén.

«Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque muera, vivirá.» — Juan 11:25

Juicio, crucifixión y resurrección

La última semana de la vida de Jesús — lo que los cristianos llaman la Semana Santa — comenzó con la Entrada Triunfal en Jerusalén, donde las multitudes lo recibieron con ramas de palma. Compartió una última cena con sus discípulos, conocida como la Última Cena, durante la cual instituyó lo que los cristianos denominan la Eucaristía. Esa misma noche, en el huerto de Getsemaní, fue arrestado tras la Traición de Judas. Después de ser juzgado ante Caifás y Poncio Pilato, fue condenado a muerte y crucificado a las afueras de Jerusalén. La Crucifixión es, para los cristianos, el acto redentor en el corazón de su fe.

Según los Evangelios, tres días después el sepulcro fue hallado vacío. Jesús se apareció a María Magdalena y luego a sus discípulos, en un acontecimiento que los cristianos llaman la Resurrección — la piedra angular de la teología cristiana. Cuarenta días después ascendió al cielo, tal como se describe en la Ascensión. La posterior efusión del Espíritu Santo en Pentecostés dio inicio a la Iglesia primitiva.

Legado y significado

Ninguna figura ha dejado una huella más profunda en el arte, el derecho, la filosofía, la literatura y los sistemas de calendario que Jesús de Nazaret. El cristianismo, la religión que se formó en torno a su vida y enseñanzas, modeló el curso de la civilización a lo largo de dos milenios. Más allá del cristianismo, Jesús es venerado como profeta en el islam y honrado de diversas formas en otras tradiciones. Los estudiosos continúan examinando su vida a través de la historia, la arqueología y la crítica textual. Para los creyentes, no es un artefacto histórico sino una presencia viva: el Verbo hecho carne.

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